sábado, 24 de septiembre de 2016

La batalla

A mi amiga Trinidad Grande, 
sin la que esta historia no se hubiera escrito nunca.

... de Google


       Los ojos orgánicos de Elías Quimey miran el dedo índice de su mano derecha. Hay en él un pequeño corte, una herida de apenas un centímetro de largo por tres milímetros de profundidad. Por él, en pequeñas gotas, se le escapa un líquido rojo.
       — ¡Es mi sangre! — dice.
       — Eso es imposible — afirma Dogo.

domingo, 28 de agosto de 2016

Similitudes

Foto extraída de Google




       Bloy es un dogo argentino con un parche de piel negra en el ojo izquierdo. Tiene la lengua fuera y muestra una armadura dental que podría destrozar el brazo de un hombre de una dentellada. La orejas levantadas le dan un aspecto más fiero si cabe. Viene hacia nosotros.
       Me mira con una profundidad de ser humano que me conmueve, olisquea mi terror. Luego da una vuelta en torno a su dueña, y se aleja hacia la altura, hacia el Venero Grande en donde nos espera Adrián, el hijo de Paqui.
       Pedro tenía miedo a las vacas, yo a los perros.

lunes, 8 de agosto de 2016

Casi al principio


Imagen extraída de Google
       Mi madre veía árboles donde no los había. Era el cansancio de las más de veinticuatro horas de viaje en tren de asientos de madera que se le habían quedado en la retina a modo de oscura mancha forestal. Al otro lado de los cristales de la casa de mi tío Fidel sólo había una negra tierra baldía color carbón llena de charcos y unos muchachos - más tarde, a fuerza de golpes sabría que no eran muchachos, que eran "guajes" - jugando al fútbol.
       Aquel era el patio del colegio en el que sobreviví a mi segundo quinquenio de vida.

La verdad del agua

La foto es de
Santiago Solano


       El agua, limpia, fría, transparente, deja en el fondo de las pilas de piedra tonos áureos. Cae del caño con una naturalidad ancestral. Las ranas, en su huida en tropel a la seguridad de la charca, producen también una melodía inconfundible.
       Las mujeres se refrescan la nuca, el cuello, los brazos; y cuando yo meto la boca en la pila y bebo, ellas beben. Pedro y Jacobo están sentados bajo el alcornoque, son de verdad, tan de carne y hueso como nosotros.
       Paqui tiene los brazos sumergidos en el agua. Y el agua no miente. La uñas son largas, oscuras, afiladas.

jueves, 4 de agosto de 2016

La ruta (2)

La foto es de
Santiago Solano

       Dejamos atrás la vieja fuente perdida y sus dos inexplicables misterios: reptil blanco, reptil rojo. Salimos al camino antiguo y les advierto que un poco más arriba está intransitable, que iremos por el nuevo. El Venero Chico está ya muy cerca. Recuerdo la fiesta del agua de mis personajes, Pedro y Jacobo. Y las ranas.
       - Si vamos en silencio las oiremos croar - digo.
       El alcornoque sigue descargando su sombra en la tierra, el manantial sigue vertiendo agua en las pilas de piedra. Parece que la eternidad hubiera acampado esta noche en este lugar.
       Las pelirrojas se acercan al agua.




VALFINDELAT

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